SOMOS TITA Y PAULA, Y ESTE ES UN LIBRO QUE HACEMOS PORQUE NOS ENCANTA ESCRIBIR. ¿ QUIERES SABER DE QUE TRATA? NO LO DUDES Y COMIENZA A LEER.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Capítulo 17.

Cuando llegamos a casa, mi tía aún no había llegado. Subimos en silencio las escaleras hasta llegar a mi cuarto. Martín me miraba, creo que se había dado cuenta de que me pasaba algo. Yo estaba molesta porque quería que Martín se diera cuenta de que Linda era idiota... Entonces, como si me hubiera leído el pensamiento me dijo:
- ¿ Por qué te cae mal Linda?
- No la conoces.
- Ya lo sé. Pero tampoco me has dado tiempo a que la conozca.
- Esque no quiero que la conozcas !
- Sigo sin entenderlo...
Entonces alcanzé mi mi móbil y le enseñé el mensaje que Linda me había mandado hace días, amenazándome. La mirada de Martín lo dijo todo, y agradecí que no dijera nada, no tenía ganas de hablar.
Bajamos al comedor. Abrí la nevera y me decepcioné al ver que no había gran cosa para comer. Tenía hambre, y esta vez no iba a reprimirla, así que le propuse a Martín ir a comer una pizza.
- No sé lo que es eso- me dijo extrañado.
- Pronto lo sabrás.
Por un momento pensé que, cuando llegase mi tía, se enfadaría, pero me dio igual; salimos por la puerta y empezamos a caminar. Ninguno de los dos conocía Madrid, así que no sabíamos que camino tomar. Caminamos durante un buen rato y Martín dijo:
- Va a llover.
- ¿ Como lo sabes ?
- Miré para el cielo y hacía sol, no parecía que fuera a llover.
- Losé porque, cuando va a llover, lo siento.
Entonces unas nubes negras nublaron el cielo, y lo que en principio eran unas gotitas, todo acabó en un gran chaparrón.
La lluvia me encantada, así que no tenía problema en mojarme. Cada vez llovía más, pero a Martín tampoco parecía importarle; empecé a bailar y cogí por un brazo a Martín. Bailamos, corrimos y saltamos;
y así fue como bajo la lluvia, me di cuenta de que la vida da muchas vueltas, yo lo sabía bien... pero no me importaba seguir girando mientras Martín estuviera conmigo.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Capítulo 16.

Sé que la propuesta de irme a Marte con él era una locura,¿cómo,yo,una adolescente normal y corriete se hiba a ir a Marte con su amigo?era una idea absurda e impensable,o eso es lo que en teoría yo tendría que creer,pero he de admitir que pensé en la idea de ir,sería maravilloso,empezaría de cero en una vida maravillosa y nueva al lado de mi amigo Martín,y me olvidaría de mi tía,y mi penosa vida social en el colegio por culpa de aquella arpía.
Después de pasarme un rato soñando con aquello,choqué con la realidad,¡no podía irme,era de locos!aunque por otra parte,estar loco no es tan malo,¿y qué si hiba a contracorriente con el resto de la gente?¿y qué si lo que hago no les gusta?es mi vida,y hago lo que quiero con ella,aunque no siempre sea lo mejor.
Paré de pensar un segundo en todo aquello,le dijque a Martín que necesitaba descansar un poco,ya era muy tarde.
La mañana siguiente me llevé a martín al cole,y le hice pasar por mi primo.
Pensé que aquello iba a ser un auténtico desastre,que sin querer él iba a hacer algo que delatase su verdadera identidad,pero ocurrió lo contrario,semejaba un adolescente totalmente normal,para mi asombro.
Nos cruzamos con la estúpida de Linda por el pasillo,me iba a mirar con la misma cara de asco de siempre,hasta que se dió cuenta de que tenía a mi "primo"al lado,entonces,dijo:
-Hola,querida Soraya,que guapa estás hoy,¿no me presentas a tu amiguito?
-Sí,este es mi primo Martín,y esta,es Linda-le dije con una gran rabia,ahora él pensaría que ella es maja,¡qué bien sabe actuar cuando quiere!
-Encantado Linda
-Encantada-dijo mientras se adelantaba para darle dos besos,y luego semarcho dirigiéndole una sonrisa
-Es muy simpática,y preciosa...-dijo Martín
-Si tú supieras... -añadí bastante enfadada





martes, 1 de noviembre de 2011

Capítulo 15.

Me desperté sobresaltada tras una pesadilla, de esas que no te dejan dormir y te despiertas cada dos por tres. Miré el reloj y todavía eran las cuatro de la madrugada. No tenía sueño. Y nosé porqué, pero tenía unas enormes ganas de llorar. Desde que había pasado todo aquello, no había pasado un solo día en el que no derramara una lágrima. Intenté reprimir el llanto, pero tenía tanta rabia, tanta pena y tantas emociones dentro que fueron más fuertes, entonces rompí a llorar. Lloré en silencio.
Pero entonces pensé en Martín y poco a poco, me fui calmando hasta ponerme en pie. Él me había dicho que las personas de Marte no dormían, así que pasaría la noche en la ciudad, volando y explorando. Quería verle y que me contara mil cosas, tenía tantas preguntas que hacerle... Así que despacio, abri la ventana para ver si lo veía. Miré al cielo. De pronto escuché una voz que me llamaba. Primero, pensé que era mi tía, pero después comprobé que era Martín que me llamaba desde el tejado.
Bajó hasta la ventana y me sonrió.
- Hola Martín- le dije.
- Hola Soraya. ¿ Porqué no duermes ?- me preguntó extrañado.
- He tenido una pesadilla...
- ¿ Que es eso?- se extrañó de nuevo.
- Es como... un mal sueño. Mientras duermes piensas cosas, a veces bonitas pero otras... no tanto. Hoy a sido una de esas veces en las que los sueños no son tan bonitos.
- ¿ Y que pasaba en tu pesadilla ?
- No me acuerdo- le mentí.
En mi pesadilla, en mi mal sueño, yo iba en coche con mis padres, como cuando ocurrió el accidente solo que esta vez, yo también me moría.
- Ah. Yo he estado en el tejado- me dijo.
- ¿ Todo el tiempo ?- le pregunté.
- Bueno, no todo. He ido a la ventana de tu tía a ver como dormía, pero roncaba mucho- me dijo riendo.
- Ja ja ja ja.
- ¿Quieres venir al tejado ?
- ¿ Y como voy a subir ?
- Puedo llevarte- me respondió sonriendo.
- ¿ Cómo ?
Entonces me tendió la mano, y yo, sin dudarlo, le agarré fuerte.
- Salta- me dijo.
Entonces en ese momento, ni siquiera pensé lo que hacía, pero me lancé por la ventana. Sentí que me caía pero, la mano de Martín me agarró con más fuerza y cuando abrí los ojos, estaba suspendida en el aire. Era increíble, una sensación que nunca podré explicar. Entonces comenzó a volar y me arrastró por el aire, haciendo que se me pusiera la piel de gallina y que una sonrisa se pintara en mi rostro. Llegamos al tejado y nos sentamos.
- ¡ Guau !- excalmé- Ha sido increíble.
- Se te nota por tu cara de felicidad- me dijo.
Entonces me di cuenta de que no mentía, de que gracias a él, a pesar de todo lo que me había pasado en la vida, había vuelto a sonreír.
- Martín, ¿tú tienes padres ?
- No.
- Lo siento...
- ¿ Por qué lo sientes ? - me preguntó sorprendido.
- ¿ No han muerto ?
- Soraya, en Marte nadie tiene padres.
- No lo entiendo.
- La gente no nace como en la Tierra. Simplemente allí, la gente aparece como de la nada. Puedes aparecer siendo niño, pero también puedes aparecer siendo ya un adulto o un anciano.
"Qué extraño y a la vez que fascinante", pensé.
- Entiendo... ¿ y vas al colegio ?- le pregunté. Quería saberlo todo.
- Allí no hay nada de eso. No nos hace falta porque ya sabemos todo lo necesario para vivir.
- ¿Y como pasáis el tiempo ?
- Pues, allí, hablamos, volamos a otros planetas, exploramos nuevos lugares...
- Me encantaría poder ir allí con tigo, Martín.
Me sorprendí a mi misma diciéndole aquello. Pero, era la realidad.
- Ven. Podemos arreglar mi nave y vienes con migo. Ya nunca verás a la gruñona de tu tía, y te prometo que allí olvidarás todas tus penas que se convertirán en felicidad.
Después de decir aquello me miró a los ojos y sonrió. Entonces me di cuenta de la suerte que tenía de haberle encontrado. Miré al cielo y en aquel instante, pasó una estrella fugaz. Pedí un deseo y nosé como, pero note que Martín había pedido el mismo deseo que yo.
Amigos para siempre...

martes, 18 de octubre de 2011

Capítulo 14.

Me asomé a la ventana asustada. Miré al suelo y después hacia el cielo, y entonces, ví a Martín, volando con una elegancia que ni en las películas la había visto, con una naturaleza que... daban ganas de tirarte !. Se acercó hasta a mí. Yo estaba atónita. Era increíble. Toda mi vida había soñado con volar y ahora, mi amigo Martín volaba frente a mis ojos...
- ¿ Cómo lo haces ? - le pregunté.
- ¿ Cómo que cómo lo hago ? No sé. Simplemente, me dijeron que podía volar y, volé.
Debía ser algo que solo podían hacer personas como él...
- Te prometo que algún día, tu también volarás.- me dijo con una sonrisa.
Eso me emocionó.
Entró de nuevo en mi casa. De pronto, el sonido de la puerta principal me hizo volver a la realidad. "Mierda", pensé. Mi tía había llegado. empecé a ponerme nerviosa.
- ¿ Qué pasa ?- me preguntó Martín.
- Shhhh ! - le dije mientras le agarraba.
- Métete debajo de la cama y no hagas ningún ruído- le susurré.
- ¿ Quieres que me esconda ? No sería más fácil que desapareciera ?- me dijo.
- ¿ Cómo ? - le pregunté. No entendía lo que quería decirme.
Entonces así sin más, de repente, desapareció. Y escuché su voz que decía:
- Tranquila, estoy aquí. Puedo hacerme invisible. Te lo explicaré en otro momento.
Cada minuto que pasaba, me sorprendía más.
Se abrió la puerta de golpe, y el rostro enfadado de mi tía se frunció cuando empezó a gritarme:
- ¡ Se puede saber dónde estabas!?
No contesté. Permanecí en silencio. Se acercó a mi, y me pegó. Sí, me pegó. Comprimí las lágrimas, pero cuando salió dando un portazo, todas se derramaron sobre mi mejilla lentamente...
Entonces sentí la mano de Martín y, aunque no pudiera verle, imagine su sonrisa, la sonrisa de un amigo que es capaz de borrar cada lágrima.

Capítulo 13

Por si no fuera poco,no sólo sabía volar,su vida era impresionante, él decía que la mía si que lo era,porque yo podía nadar, teníamos muchos avances tecnológicos impresionantes.¿Por qué no podía ser yo una chica normal? Quiero decir como todas las de mi colegio. Yo era distinta,llegué al colegio y era la niña empollona,rara y con la que nadie quería estar; mi tía era una bruja y para un amigo que tengo,es de Marte... supongo que soy una rara, pero no me importa, así soy feliz, bueno, o por lo menos lo intentaba en aquellos momentos. Porque eso pensaba yo antes... ahora sí que estoy completamente feliz,en Marte, con Martín.
Exacto, en estos momentos estoy sentada en el suelo de un planeta del espacio, como ya sabéis, de Marte... Es por la noche y Martín, ya se ha ido a dormir. Ahora, ya me conocéis mejor, sabéis una parte de lo que he vivido... Pero aún faltan más cosas. Más detalles. Más días que compartí con Martín en la Tierra.

domingo, 16 de octubre de 2011

Capítulo 12.

Por primera vez, miré fijamente a los ojos de Martín. Eran hipnotizantes. Del color azul del mar en esos días de sol. Transimitían felicidad... Eran realmente preciosos.
Me sacó de esos pensamientos cuando me preguntó:
- ¿ Sabes volar ?
Aquella me pregunta hizo que me entrara la risa. Me di cuenta de que él no se reía, así que intente ponerme se´ria. Pero eso provocó que me riera más.
- ¡ Claro que no ! Es imposible- dije entre risas.
Aquello pareció molestarle.
- Yo sé volar.
¿ Iba en serio? Pero... ¿ cómo ? Era imposible... o eso pensaba yo.
¿ En serio ?- le pregunté.
- ¡ Claro ! Todos en Marte sabemos volar.
Eso quería decir, que había más como él. Había más niños, más niñas incluso... Y también adultos, ancianos. Puede que animales... Aquello era increíble. " Me encantaría ser como el", pensé.
- Quiero verte volar- le dije.
Entonces se levantó y antes de que me diera tiempo a reaccionar, abrió la ventana y se lanzó.

viernes, 14 de octubre de 2011

Capítulo 11

Vaya,acababa de conocer a un niño de Marte,y tenía la impresión de que acabaríamos siendo amigos,debéis de pensar que estoy loca ,no?pues bien,por muy raro que parezca todo esto es verdad,absolutamente todo,al principio,ni yo misma creía que lo que estaba pasando,estuviese ocurriendo de verdad,sentía como si estuviese en un sueño de esos raros que tengo,pero no,esta vez estaba totalmente despierta.
Aún si dar crédito a lo que estaba viendo ante mis ojos,empecé a hablar con el:
-Bien, y si eres de Marte,entonces¿,qué haces en la Tierra?
-Me quedé sin combustible en mi nave mientras navegaba por el espacio,y tuve que parar en el planeta más cercano,ni siquiera sé dónde estoy.
-Pues estás en la Tierra,amigo,aquí nadie cree en la gente como tú,así que no digas que eres de Marte,o se reirán de ti y pensarán que estás loco.
-¿Y que haré mientras tanto?¿dónde viviré?¿a dónde iré?
Me quedé unos minutos pensando,sabía que lo correcto era invitarle a casa de mi tía,pero conociéndola,no sería una buena idea,pero pobre,no tenía qué hacer ni dónde ir... finalmente respondí:
-Puedes venir a vivir conmigo,aunque mi tía,que es con la que vivo,no debe verte,si no,mal asunto para los dos,tendré que esconderte,y no va a ser fácil.
Pronto se dibujó una sonrisa en su cara,que me contagió,aquello iba a ser el principio de una bonita amistad.
Llegamos a mi casa,mi tía no estaba en ella,subimos las escaleras y nos encerramos en mi cuarto.
.¿Quiénes son los que están contigo en esta foto?parecéis muy felices.
-Son mis padres,antes de morir hace unos meses,sí,con ellos,yo siempre estaba feliz,ojalá siguieran aquí.
No pude evitar el que se me cayeran un par de tristes lagrimitas,el,al verme,no dijo nada,simplemente me abrazó,y,aunque no le conocía casi nada,eso significó mucho para mí.

lunes, 10 de octubre de 2011

Capítulo 10

Se quedó mirándome durante unos segundos. Finalmente, una aguda y tímida voz salió de su boca, diciéndome "hola". Ese fue uno de esos momentos en los que no te salen las palabras porque no sabes qué decir... pero yo quería conocerle, sentía una gran curiosidad por saber quién era aquel niño que estaba solo en aquel bosque desconocido... así que empecé a hablarle.
- ¿ Cómo te llamas ?
- Me llamo Martín- me miraba fijamente a los ojos.
- Yo me llamo Soraya – respondí.
- ¿ Que haces aquí?- me preguntó.
- Pues… me escapé de casa y ahora… estoy perdida.
- Yo también estoy perdido.
- ¿ De dónde eres?- le pregunté.
- Yo…
Noté algo extraño en sus ojos. Noté que no quería responderme a esa pregunta. Yo siempre sabía lo que la gente me quería decir, tan solo con una mirada.
Todo aquello era curioso. Estar en un bosque, con un niño que acababa de conocer y sin embargo… había algo especial en él que hacía que me cayera bien. Le sonreí. Y él me sonrió a mí. Entonces en aquel momento supe que era el comienzo de una gran amistad…
-         ¿ De dónde eres?- insistí.
-         Soy de Marte.
Lo dijo como si fuera lo más normal del mundo. Empecé a reírme. Pensé que se estaba burlando de mí.
-         Ya… y yo soy de la Luna, ja, ja, ja.
-         ¿ Ah sí? Nunca te había visto allí- pareció como si lo dijera muy en serio.
-         ¿ Estás de broma?- aquello era absurdo.
-         No.
-         Pero… ¿cómo vas a ser de Marte? ¿Estás loco? ¿ O es una broma?
-         Ven con migo.
Le seguí. Caminamos durante cinco minutos y al final se paró.
Enfrente de nosotros había algo que fue lo que hizo que le creyera.
Había una nave espacial. Era enorme. Era redonda y tenía cuatro patas que la sostenían. Tenía cuatro ventanas y una gran puerta llena de luces. Era de color metalizado. Era realmente impresionante.

martes, 4 de octubre de 2011

Capítulo 9.

Me desperté de golpe. Miré el reloj y eran las ocho de la mañana. Me levanté dispuesta a enfrentarme a cualquier cosa que se me pusiera por delante. Lo tenía muy claro. No iba a ir al colegio. Cogí la mochila pero enved de meter las cosas de clase... metí unas cuantas piezas de ropa, mi ipod, dinero y una botella de agua. Me vestí con lo primero que encontré. Salí de habitación e intenté no hacer ruído al bajar las escaleras... pero un escalón me traicionó y crujió. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Me quedé quieta pero al ver que nada sucedía, y que mi tía seguía durmiendo, continué bajando. Llegué a la puerta y la abrí con decisíón. Solo había salido de mi casa y sentía como si estuviera perdida y sola en el mundo. Empecé a caminar sin rumbo... Me metí por calles estrañas, caminé, corrí, descansé y finalmente me senté en el bordillo de la acera de una pequeña calle con casas iguales. Me tumbé hacia atrás. Miré al cielo un buen rato hasta que algo llamó mi atención. Algo estaba callendo en picado desde el cielo... ¡ parecía un meteorito ! Calló al fin en un bosque que se veía a lo lejos, emitiendo un ruido ensordecedor. Me quedé atónita. Me levanté y anduve. Después de unos largos minutos me encontraba en la entrada de un enorme bosque. Tenía tanta curiosidad por saber que era lo que había caído que no tenía miedo, así que me adentré entre los árboles. Todo parecía ser igual. Caminé durante mucho tiempo pero nada encontraba. Tenía mucha haambre y allí, había tanto silencio que solamente escuchaba el ruido de mis tripas... Me senté bajo un árbol, a la sombra. Estaba perdida y aquello no me gustaba nada. Intenté verle el lado bueno pero no lo encontré. Saqué mi botella de agua y bebí un poco, luego, la guardé y miré el reloj. Eran las 2 del mediodía. Intenté dormir. Estaba apunto de cerrar los ojos cuando escuché un ruido. Era como alguien caminando. Me asusté. Abrí los ojos y me incorporé. No había nadie. Al menos no delante de mí. Miré hacia atrás. Había un niño. Me miraba fijamente... era muy extraño. Llevaba un mono plateado que le cubría la mayor parte del cuerpo. Su pelo rubio se movía con el viento y sus ojos azules llamaban la atención. Era muy bajito. Los segundos que estuvimos mirándonos se me hicieron eternos... pero porfin me armé de valor y conseguí decirle:
- Hola.
Tiempo más tarde me daría cuenta de que aquel "Hola" cambió mi vida por completo.

lunes, 3 de octubre de 2011

Capítulo 8

Volvía para casa, por el camino me puse a pensar en todo , en mi nueva vida, y después de esta charla estaba más motivada que nunca… Pero  pronto aquella idea volvió a salir de mi cabeza...
Al llegar a casa, mi tía estaba en el salón. Tenía las piernas cruzadas y comía lentamente una manzana. Estaba sentada en el sofá, esperándome. Parecía enfadada. Sin pedirme explicación ninguna por haber llegado tarde, empezó a reñirme muchísimo y a insultarme, después de eso ,me castigó ,ni siquiera dejó que me defendiera. Tendría que pasar todo un mes sin Internet.
Y eso no fue lo peor. Cuando subí a mi cuarto miré el móvil,y me encontré con un mensaje amenazador  diciendo que mañana sería el hazmereír de todo el colegio. No ponía quién me había mandado el mensaje, pero en este momento me vino un nombre a la mente;Linda .Sería guapa, lista y muy popular ,pero era muy mezquina y retorcida, seguro que sus amigas estaban con ella por miedo a que se  volviese contra ellas. En fin, yo no quería ser humillada una vez más, no quería ir al colegio mañana, bueno, ni mañana ni nunca, el caso era como escabullirme...
No sólo quería escabullirme del instituto, sinó que de todo, de mi nueva vida. Huir  de ella, empezar otra y que en ella hubiera alguien que me quisiera.
Fui al baño y me miré en el espejo. Miré mi imagen y me di cuenta de que no era la misma. Vale, seguía siendo aquella niña pelirroja, de ojos negros y con pecas, pero había algo en mi que había cambiado. No sabría explicar con exactitud lo que pero, ya no sonreía como antes. Ya no se notaba la felicidad en mis ojos. Me quedé un buen rato mirándome hasta que me sonó el móvil. Mi mejor amiga de León me estaba llamando. Entre todo lo que había pasado se me había olvidado hablar con mis amigas… No dudé en cogerle.
-         Soraya ¡ - su voz transmitía preocupación.
-         Hola Ariadna. Siento no haberte llamado…
-         No sientas nada tía ¡ La que lo siente soy yo… siento todo lo que ha pasado. Me tienes aquí para todo. ¿ Dónde estás ?
-         Estoy en Madrid, viviendo con mi tía.
-         Ah. Pues aquí te echamos mucho de menos. Espero que vengas algún día.
-         Si… - eso sería imposible. Mi tía no me dejaría, pero no quería decirle que probablemente no nos viéramos más.
-         Bueno, ¿ y que me cuentas ? ¿ Que tal tu nuevo colegio? – me preguntó.
-         Muy bien, estoy muy contenta.
-         Me alegro mucho Soraya. Tengo que irme, mi madre me llama. Ya hablaremos ¡ Adiós!.
-         Adiós Ari.
La confianza se había acabado. Noté que ella sentía pena por mi y eso es un problema en una amistad. No me sentía cómoda hablando con ella pues yo sabía que ella me veía como una víctima y aunque, lo fuera, no me gustaba…
Regresé a mi habitación. Tenía sueño. No preparé la mochila porque tenía claro que al día siguiente no iría al colegio… Me dormí. Me esperaban muchas cosas.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Capítulo 7.

Me desperté en una habitación pequeña. Estaba en una camilla y a mi lado, había una mujer enorme que me miraba con ternura. Creo que nadie me había mirado así desde hacía tiempo... Le sonreí. También hacía tiempo que no sonreía. Entonces la mujer, me acarició el pelo y me dijo:
- ¿ Estás bien ?
- Sí. ¿ Que me ha pasado ?
- Te has desmayado, cariño. No pasa nada. Creo que ha sido una bajada de tensión. En un rato ya podrás marcharte.
Miré el reloj. Eran las 4 de la tarde. Ya debería estar en casa.
Miré de nuevo a la mujer.
- ¿ Cómo te llamas ? - le pregunté.
- Me llamó Carmela. ¿ Y tú ? - me sonrió de nuevo.
- Yo me llamo Soraya.
- Nunca te había visto porque el colegio, debes de ser nueva. Es duro ser la nueva. Yo también lo fui en mi tiempo. Todo el mundo se reía de mi.
- ¿ Por qué se reían de ti ?
- No lo sé. Supongo que por mi físico. Siempre me miraban mal. Pero estoy acostumbrada.
Ojalá la gente pensara como yo. Que solo importa el interior.
- Yo pienso igual que tú - le miré a los ojos y noté que se había emocionado. Carmela me caía bien. Por eso decidí contarle todo lo que me había pasado...
- ¿ Puedo contarte algo ?- le pregunté.
- Por supuesto.
- Odio mi vida. Hace unas semanas que mis padres murieron en un accidente. Es lo peor que le puede pasar a una persona. A veces se le morían los familiares a la gente que conocía. Los veía triste y me compadecía de ellos. En realidad, no sabía lo mal que lo pasan de verdad. Ahora sí lo es, y es todavía peor de lo que parece... Nunca imaginé que lo viviría en primera persona. No sé porqué ha tenido que pasarme esto a mi. Me gustaría poder retroceder al pasado, al menos para abrazar a mis padres por última vez. Cuando ellos vivían, muchas veces discutíamos. La mayoría del tiempo lo pasaba con mis amigas o haciendo otras cosas. Ahora me arrepiento de no haber aprobechado el tiempo a su lado. Fui una tonta. - vi como Carmela lloraba, no pude conterme yo tampoco. Aún así, seguií hablando. - Ahora vivo con mi tía. Yo vivía en León y tuve que trasladarme aquí. Odio a mi tía. Ella odiaba mis padres y a mi también me odia. No aguanto más todo esto. Ojalá hubiera muerto yo en aqu...
- Soraya- dijo.
No me dejó acabar la frase.
- No quiero oírte decir eso. Mira, no puedo decir que te entiendo, porque nunca viví lo que tu estás pasando, pero... sí que puedo aconsejarte. Mira, todo lo que te ha pasado es muy duro. Pero hay que seguir adelante. Tuviste suerte en salvarte, Soraya. Aún te queda mucha vida por vivir... seguro que encuentras a una persona por la que merezca la pena vivir- aún tenía lágrimas en los ojos.
Tenía toda la razón del mundo.
- Tienés razón. Lo siento. Muchas gracias; creo que eres una gran persona. La mejor que conozco y que esté viva en estos momentos.
- Ya puedes irte Soraya. Mucha suerte en la vida.
- Me levanté y la abracé.
Entonces, salí por la puerta de aquella enfermería un poco menos triste que antes.

Capítulo 6.

Las vistas desde aquí son geniales... Esto es mucho mejor que la Tierra, la vida aquí es como un sueño. Martín esta a mi lado... todavía no sabéis quién es, pero lo descubriréis más adelante... Hace un clima perfecto. Son las 6 de la hora de aquí. Por la mañana, hemos ido a pasear por el espacio. ¿ A que suena genial ? Lo es. Es magnífico. No puedo deciros que mi vida es perfecta, ya sabéis las cosas que me han pasado... pero no me quejo. Al menos, he conseguido olvidar todo y ahora, estoy sonriendo, en un planeta del espacio con la mejor persona del mundo. Me preguntó donde estará ahora mi tía, seguramente rosmando. Pero me da igual. Ella ya no existe para mi. Ahora solo somos Martín y yo.
Todavía quedan muchas cosas por contar, así que, sigamos...
Al día siguiente de lo ocurrido, me levanté muy feliz, pensé que estaba en mi vida anterior,cuando todo era genial,cuando mis padres vivían... Se acabó la felicidad al darme cuenta de que todo había cambiado.
Me tocaba otro día asqueroso de colegio,así que me vestí,desayuné y me fui corriendo para no llegar tarde.
Al llegar allí,todo el mundo me miraba,cuchicheaba y se reía y la verdad es que no sabía por qué,pero lo acabé descubriendo. Fue esa arpía, Linda, la niña mas guapa, rica y popular del institutoSe había inventado,al parecer,un rumor sobre mí,decía cosas horribles,que la verdad,prefiero no mencionar...
La mañana transcurrió lenta. Miraba las agujas del reloj que había colgado en la pared de clase, y cada minuto me parecía una hora... Tenía un tremendo dolor de cabeza. Comencé a marearme y lo último que escuché antes de desmayarme fue una voz que decía " mirad a la pringada".

jueves, 29 de septiembre de 2011

Capítulo 5

A los cinco minutos despúes de haberme dormido,me desperté con un ruído. Fui hasta el salón para ver que había sido: a mi tía se le había caído una taza de porcelana que contenía té al suelo,y,como fui corriendo a ver lo que pasaba, resbalé con el té derramado,y me clavé en la mano un trozo de porcelana.Mi mano sangraba y me dolía mucho por lo tanto,miré hacia mi tía con cara triste a lo que ella me respondió con una mirada fría, y me dijo:
Sube arriba a cambiarte y ponte algo en esa mano,después baja y límpialo todo,sobretodo la sangre con la que manchastes mi alfombra, será muy difícil sacarla. Niñata patosa...


En definitiva,mi vida es un asco,aunque podría haber sido peor...En aquellos momentos estaba demasiado triste y sola como para poder seguir aguantando aquello,ya no podía más.Y pensar que hace tan poco yo era una niña normal y feliz como todas las demás que había en mi colegio...
Lo único que podía hacer en aquellos momentos era conterme las lágrimas y aguantar,ser una chica fuerte.Así que,me levanté del suelo,fui a mi habitación,me cambié de ropa,me heché algo de Betadine, utilizando un poco de algodón en la mano,bajé abajo,y limpié todo aquello.


Había sido un día muy triste y duro para mi,pero,tenía que acostumbrarme,todos mis días serían iguales,o eso pensaba yo...

Capítulo 4

Fui a mi habitación.
Me senté en la mesa y saqué mi nueva agenda. Debía hacer una redacción de Inglés para mañana, como no tenía nada mejor que hacer, me puse manos a la obra. Me llevó unos 20 minutos y al fin acabé. Me sentí satisfecha, así que la cogí y bajé las escaleras a toda pastilla para enseñársela a mi tía Franchesca. La escuché hablar por teléfono. Estaba en la cocina con la puerta arrimada, por lo que no pude contener las ganas de escuchar sin que me viese.
- Yo no estoy afectada por su muerte. Ya sabes que me llevaba mal con ellos por todos los problemas que tuvimos... Yo siempre odié a mi hermana, me es indiferente que esté, como que no esté. Y por no hablar de su marido Juan, que insportable era, siempre gruñendo. Les está bien a los dos...
Aquellas palabras me dejaron atónita. "¿ Como puede tener una persona una mente tan fría ? ¿ Como no puede afectarle a una persona la muerte de su propia hermana ? ¿ Qué problemas habían tenido ? "
Franchesa continuó hablando.
- Enfin, te dejo, tengo que trabajar, ya te llamaré- hizo una pausa y tosió- Adiós.
Colgó el teléfono y escuché el ruido de sus zapatos acercarse hacia la puerta. Ese fue uno de los momentos en los que no sabes que hacer y actúas con lo primero que se te venga a la cabeza. Por eso yo, abrí la puerta de golpe y empecé a gritarle. Le dije cosas que nunca pensé que saldrían de mi boca, le dije todo lo que pensaba, le dije que cómo podía ser tan mala. Le pregunté por los problemas que había tenido. Porfin me desaogué con alguien... Paré de hablar y al mismo tiempo empecé a llorar. Tenía ganas de correr a cualquier parte menos delante de aquella bruja. Me miró y se rió.
- Relájate. Los problemas que yo haya tenido con tus padres no son de tu incumbencia...- dijo.
- ¿ Cómo que no ? ¡ SI SON MIS PADRES !- otra vez grité.
- Bueno. Yo odio a tus padres, los odié y los odiaré siempre. Y no, no me importa que hayan muerto. A mi no me importa nada. Cuando tu madre y yo eramos pequeñas, ella siempre fue la guapa, la lista, la que sacaba mejores notas... siempre destacaba por encima de mi. De ahí viene el odio que le tengo. Por eso les pedí dinero prestado y no sé lo devolví. Já, una pena que nunca podré devolvérselo...
En ese momento, exploté. Grité. Ya no me acuerdo lo que le dije. Después, salí corriendo y cerré la puerta de mi habitación de un portazo. Me pasé horas en mi cama, pensando... la cabeza me daba vueltas. Las apariencias si engañaban... Franchesa aparentaba una mujer desagradable. Pero en realidad, ¡ era una bruja ! La odiaba. Tan solo había pasado unas semanas con ella y la odiaba. Seguramente tanto como ella a mi madre.
Quería olvidarme de todo lo ocurrido. Cogí mi Ipod y puse la canción de "Mi lamento" de Dani Martín. No entiendo porqué las personas, cuando están tristes, ponen canciones tristes para deprimirse aún más... Aquella canción me recordaba tanto a mis padres... canté por lo bajo.
- " me muero si no estás, y ya no estás..."
Me dormí.

Capitulo 3

Llegamos a Madrid ,por desgracia.
Me encontraba en frente de una enorme y vieja puerta de madera de una enorme y solitaria casa a las a fueras de Madrid, la casa de Franchesca.
Entré detrás de ella,la seguí por toda la casa hasta una pequeña habitación color crudo con una enorme cama ,un viejo armario de madera y una pequeña mesita de noche.
Esa iba a ser mi habitación, por lo menos ,mi habitación que iba a tener mientras estuviera allí. Los próximos días se me pasaron muy lentos… la vida allí era aburrida y monótona.  Mañana empezaba el insituto.
Tenía mucho sueño y nada de hambre ,así que me salté la cena y me fui a la cama. Aunque, por mucho sueño que tuviera, tardé mucho rato en dormir aquella noche, tenía miedo de lo que iba a pasar mañana ,que era el primer día en mi nueva vida, iría a mi nuevo instituto...Con el paso del tiempo, me acabé durmiendo.
Me desperté con un grito de mi tía, me levanté y me vestí, me tomé una manzana y me fui andando muy nerviosa hacia mi nuevo instituto.
Al llegar ,vi un montón de gente, todos en grupos diferentes y apartados, no me atreví a acercarme a ninguno. Aquel día, lo pasé totalmente en silencio. En el recreo me senté en el suelo y contemplé a mis compañeros de clase y a los de otros cursos; todos parecían tan felices… estoy segura de que la mayoría tendrían unos padres, una familia… y yo aquí sentada, sola en un colegio nuevo, huérfana… Estuve toda la mañana sin hablar con nadie, excepto cuando respondía las preguntas que hacía la profesora en clase. Me había ganado el primer día la fama de "la empollona sin vida social", pero lo que nadie sabía es que esta “empollona sin vida social” era en realidad una niña que era feliz y divertida hasta el día en que sus padres murieron en un accidente. Esa etiqueta me fue puesta por una chica súper guapa y popular, la "reina del instituto",y la persona que más llegué a odiar en mi vida, junto con Franchesca, claro.
Llegué a casa tras una larga mañana…mi tía estaba sentada en el salón tomando un té. Al parecer ya había comido.
-          ¿ Que tal tu primer día de clase ?- me preguntó con frialdad.
-          Bien…
-          Tu comida está en la mesa.
-          ¿ Qué hay ?
-          Puré.
-          Ah.
Comí el puré despacio, y sin darme cuenta tenía el plato vacío. Seguía con hambre…

Capítulo 2

De lo poco que me acuerdo de aquel horrible día, es que todo pasó demasiado deprisa. Iba en el coche con mis padres, y lo que no sabía es que nunca llegaríamos a Madrid… al menos, no los tres juntos. Estaba a punto de dormirme, y escuchaba a mi madre que decía “ vas demasiado deprisa, Juan”. Mi padre no le prestaba atención y me dio la sensación de que acelero más… no llegué a saber el motivo ni quiero saberlo, por el cual mi padre frenó en seco y fue cuando los dos salieron disparados hacia delante y yo pegué contra el asiento delantero.  Lo único que sé, es que desde aquel frenazo, nada ha vuelto a ser igual. El sol ya no brilla tanto para mi, todo ha perdido color desde que ellos murieron en aquel accidente. No sé si por suerte o por desgracia salí viva de aquel accidente con algunos huesos rotos… Yo tenía 10 años y ahora tengo 14. Cuatro largos años me han servido de ayuda para superar todo aquello,  y para madurar, y si algo he aprendido, es que hay que valorar lo que se tiene antes de que sea demasiado tarde…
Os contaré que pasó después del accidente.
Después de pasar un mes en el hospital, mi tía vino a verme. Era la primera vez que la veía y a primera vista me pareció una mujer muy desagradable. No me equivocaba. Se quedó observándome durante unos minutos hasta que al final me soltó sin más:
-          Vendrás a vivir con migo.
La idea no me gustó nada. Pero al fin y al cabo, era la única familia cercana que me quedaba. Mis abuelos habían muerto y yo no tenía más tíos. La miré por primera vez a los ojos y le dije:
-          Ah.
-          Cuando salgas del hospital iremos a Madrid. Allí vivo yo, tengo una casa en el campo en la que las dos trabajaremos para mantenerla.
La idea de trabajar no me gustaba nada. Continuó hablando.
-          Me llamo Franchesca y alomejor no te agrada la idea, pero soy tu tía y es lo que hay. Estamos a 25 de Agosto, esperemos que en una semana estemos ya en casa. El 15 de Septiembre empiezas el colegio, irás al Insituto Mayor de Madrid. No tienes elección.
Sin decir ni una palabra más, se fue.
Me quedé pensando dos horas, puede que tres. Lloré mucho. Lloré por muchas cosas. Lloré por mis padres, por mi situación y porque me daba miedo empezar una nueva vida. Lloré hasta que la enfermera entró por la puerta de mi habitación.
-          ¿ Estás mejor ?
-          Sí.
En realidad, no lo estaba. Me dolía todo todavía. Pero no estaba como para revisiones. Ya me da daba igual.
Me dejó una bandeja con comida. “ Que asco”, pensé. En la bandeja había un líquido con cosas flotando que intuí que era caldo. También había un trozo de tortilla frío. “Mmm, riquísimo… “. No me quedaba más remedio que comer. Sabía igual que olía. Fatal.
Las horas allí se pasaban lentas… y lo peor de todo, esque nadie venía a verme. Veía pasar por el pasillo a personas con ramos de flores, con globos y bombones… pero todo el mundo pasaba de largo, nadie entraba en mi puerta con una sonrisa para mi… Nadie se daba cuenta de lo mal que lo estaba pasando, de que mi vida en aquellos momentos era un asco y no tenía a nadie a quien contarle mis penas… Al menos, no en aquel momento.
Pasaban los días hasta que por fin, se abrió la puerta una mañana y la enfermera me comunicó que ya podía salir. No me alegre. Mi vida seguiría siendo igual de asquerosa dentro o fuera del hospital. Eso pensaba yo.
MI tía me esperaba en la puerta. Llevaba un atuendo muy soso. Falda negra, camisa negra y zapatos negros. La observé por primera vez detenidamente.. Debía rondar los 60. Las arrugas comenzaban a arrugar su rostro. Sus pequeños ojos azules me miraban detrás de sus gafas, y su enorme nariz se arrugó cuando me dijo “ Hola”.
-          Hola.
-          Iremos a tu casa a recoger tus cosas. Lleva sólo lo necesario.
Montamos en su antiguo coche. El hospital en el que estuve ingresaba estaba en León… el lugar de dónde yo era. Nos llevó media hora llegar a casa.
Nada más bajar del coche, un escalofrío me recorrió el cuerpo. La última vez que había estado allí, todo era normal… mis padres, yo… juntos.
Caminamos hasta la puerta y Franchesca la abrió y ésta, emitió un crujido al abrirse. Todo allí dentro me recordaba a mis padres, el olor, las fotos, las habitaciones… Subí a mi habitación y me senté en la cama un rato. Después, empecé a meter en una mochila mi ropa, muchos libros, mi ipod, una libreta, zapatos, mi colonia de Agatha Ruiz de la Prada… por último, cogí algo muy importante; una foto en la que salía con mis padres en Disney Land París. Lloré de nuevo. Entonces mi tía me gritó que teníamos que irnos.
El viaje se me hizo muy corto. Sería porque dormí casi todo el camino. Era mucho tiempo hasta Madrid. Por fin llegamos. Llegamos al lugar donde empezaría de nuevo, donde me esperarían cosas que nunca llegué a imaginar… donde conocería a alguien que se convertiría en mi mejor amigo… donde mi vida empezó a cobrar sentido de nuevo.

Capítulo 1

Las vistas desde Marte son espectaculares… esto es como un sueño hecho realidad. Toda mi vida he pensado “ como me gustaría estar ahí arriba”, y ahora, estoy aquí, pisando el suelo de Marte con mi mejor amigo, mirando las estrellas, algunas tan cerca que casi podría tocarlas… Nada es como parece; siempre he estudiado el espacio, lo he visto en fotografías, en los libros del instituto pero ahora, puedo afirmaros que el espacio es más impresionante aún de lo que parece… Todo es silencio, un silencio profundo que hace que te quedes embobada en la inmensidad de la nada, en el medio del espacio exterior… Pero lo mejor de todo, mucho mejor que todos los planetas juntos, que las estrellas, que el Sol, que las maravillas que hay por aquí, es estar con Martín, mi mejor amigo… Os preguntaréis que hago aquí, en Marte, os preguntaréis como puedo respirar en el espacio, os preguntaréis quien es Martín… voy a contaros como he llegado a este lugar, quién es Martín y todo esto…pero empecemos por el principio, quiero presentarme, me llamo Soraya y tengo 14 años. Ahora os contaré mi larga historia…