SOMOS TITA Y PAULA, Y ESTE ES UN LIBRO QUE HACEMOS PORQUE NOS ENCANTA ESCRIBIR. ¿ QUIERES SABER DE QUE TRATA? NO LO DUDES Y COMIENZA A LEER.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Capítulo 7.

Me desperté en una habitación pequeña. Estaba en una camilla y a mi lado, había una mujer enorme que me miraba con ternura. Creo que nadie me había mirado así desde hacía tiempo... Le sonreí. También hacía tiempo que no sonreía. Entonces la mujer, me acarició el pelo y me dijo:
- ¿ Estás bien ?
- Sí. ¿ Que me ha pasado ?
- Te has desmayado, cariño. No pasa nada. Creo que ha sido una bajada de tensión. En un rato ya podrás marcharte.
Miré el reloj. Eran las 4 de la tarde. Ya debería estar en casa.
Miré de nuevo a la mujer.
- ¿ Cómo te llamas ? - le pregunté.
- Me llamó Carmela. ¿ Y tú ? - me sonrió de nuevo.
- Yo me llamo Soraya.
- Nunca te había visto porque el colegio, debes de ser nueva. Es duro ser la nueva. Yo también lo fui en mi tiempo. Todo el mundo se reía de mi.
- ¿ Por qué se reían de ti ?
- No lo sé. Supongo que por mi físico. Siempre me miraban mal. Pero estoy acostumbrada.
Ojalá la gente pensara como yo. Que solo importa el interior.
- Yo pienso igual que tú - le miré a los ojos y noté que se había emocionado. Carmela me caía bien. Por eso decidí contarle todo lo que me había pasado...
- ¿ Puedo contarte algo ?- le pregunté.
- Por supuesto.
- Odio mi vida. Hace unas semanas que mis padres murieron en un accidente. Es lo peor que le puede pasar a una persona. A veces se le morían los familiares a la gente que conocía. Los veía triste y me compadecía de ellos. En realidad, no sabía lo mal que lo pasan de verdad. Ahora sí lo es, y es todavía peor de lo que parece... Nunca imaginé que lo viviría en primera persona. No sé porqué ha tenido que pasarme esto a mi. Me gustaría poder retroceder al pasado, al menos para abrazar a mis padres por última vez. Cuando ellos vivían, muchas veces discutíamos. La mayoría del tiempo lo pasaba con mis amigas o haciendo otras cosas. Ahora me arrepiento de no haber aprobechado el tiempo a su lado. Fui una tonta. - vi como Carmela lloraba, no pude conterme yo tampoco. Aún así, seguií hablando. - Ahora vivo con mi tía. Yo vivía en León y tuve que trasladarme aquí. Odio a mi tía. Ella odiaba mis padres y a mi también me odia. No aguanto más todo esto. Ojalá hubiera muerto yo en aqu...
- Soraya- dijo.
No me dejó acabar la frase.
- No quiero oírte decir eso. Mira, no puedo decir que te entiendo, porque nunca viví lo que tu estás pasando, pero... sí que puedo aconsejarte. Mira, todo lo que te ha pasado es muy duro. Pero hay que seguir adelante. Tuviste suerte en salvarte, Soraya. Aún te queda mucha vida por vivir... seguro que encuentras a una persona por la que merezca la pena vivir- aún tenía lágrimas en los ojos.
Tenía toda la razón del mundo.
- Tienés razón. Lo siento. Muchas gracias; creo que eres una gran persona. La mejor que conozco y que esté viva en estos momentos.
- Ya puedes irte Soraya. Mucha suerte en la vida.
- Me levanté y la abracé.
Entonces, salí por la puerta de aquella enfermería un poco menos triste que antes.

Capítulo 6.

Las vistas desde aquí son geniales... Esto es mucho mejor que la Tierra, la vida aquí es como un sueño. Martín esta a mi lado... todavía no sabéis quién es, pero lo descubriréis más adelante... Hace un clima perfecto. Son las 6 de la hora de aquí. Por la mañana, hemos ido a pasear por el espacio. ¿ A que suena genial ? Lo es. Es magnífico. No puedo deciros que mi vida es perfecta, ya sabéis las cosas que me han pasado... pero no me quejo. Al menos, he conseguido olvidar todo y ahora, estoy sonriendo, en un planeta del espacio con la mejor persona del mundo. Me preguntó donde estará ahora mi tía, seguramente rosmando. Pero me da igual. Ella ya no existe para mi. Ahora solo somos Martín y yo.
Todavía quedan muchas cosas por contar, así que, sigamos...
Al día siguiente de lo ocurrido, me levanté muy feliz, pensé que estaba en mi vida anterior,cuando todo era genial,cuando mis padres vivían... Se acabó la felicidad al darme cuenta de que todo había cambiado.
Me tocaba otro día asqueroso de colegio,así que me vestí,desayuné y me fui corriendo para no llegar tarde.
Al llegar allí,todo el mundo me miraba,cuchicheaba y se reía y la verdad es que no sabía por qué,pero lo acabé descubriendo. Fue esa arpía, Linda, la niña mas guapa, rica y popular del institutoSe había inventado,al parecer,un rumor sobre mí,decía cosas horribles,que la verdad,prefiero no mencionar...
La mañana transcurrió lenta. Miraba las agujas del reloj que había colgado en la pared de clase, y cada minuto me parecía una hora... Tenía un tremendo dolor de cabeza. Comencé a marearme y lo último que escuché antes de desmayarme fue una voz que decía " mirad a la pringada".

jueves, 29 de septiembre de 2011

Capítulo 5

A los cinco minutos despúes de haberme dormido,me desperté con un ruído. Fui hasta el salón para ver que había sido: a mi tía se le había caído una taza de porcelana que contenía té al suelo,y,como fui corriendo a ver lo que pasaba, resbalé con el té derramado,y me clavé en la mano un trozo de porcelana.Mi mano sangraba y me dolía mucho por lo tanto,miré hacia mi tía con cara triste a lo que ella me respondió con una mirada fría, y me dijo:
Sube arriba a cambiarte y ponte algo en esa mano,después baja y límpialo todo,sobretodo la sangre con la que manchastes mi alfombra, será muy difícil sacarla. Niñata patosa...


En definitiva,mi vida es un asco,aunque podría haber sido peor...En aquellos momentos estaba demasiado triste y sola como para poder seguir aguantando aquello,ya no podía más.Y pensar que hace tan poco yo era una niña normal y feliz como todas las demás que había en mi colegio...
Lo único que podía hacer en aquellos momentos era conterme las lágrimas y aguantar,ser una chica fuerte.Así que,me levanté del suelo,fui a mi habitación,me cambié de ropa,me heché algo de Betadine, utilizando un poco de algodón en la mano,bajé abajo,y limpié todo aquello.


Había sido un día muy triste y duro para mi,pero,tenía que acostumbrarme,todos mis días serían iguales,o eso pensaba yo...

Capítulo 4

Fui a mi habitación.
Me senté en la mesa y saqué mi nueva agenda. Debía hacer una redacción de Inglés para mañana, como no tenía nada mejor que hacer, me puse manos a la obra. Me llevó unos 20 minutos y al fin acabé. Me sentí satisfecha, así que la cogí y bajé las escaleras a toda pastilla para enseñársela a mi tía Franchesca. La escuché hablar por teléfono. Estaba en la cocina con la puerta arrimada, por lo que no pude contener las ganas de escuchar sin que me viese.
- Yo no estoy afectada por su muerte. Ya sabes que me llevaba mal con ellos por todos los problemas que tuvimos... Yo siempre odié a mi hermana, me es indiferente que esté, como que no esté. Y por no hablar de su marido Juan, que insportable era, siempre gruñendo. Les está bien a los dos...
Aquellas palabras me dejaron atónita. "¿ Como puede tener una persona una mente tan fría ? ¿ Como no puede afectarle a una persona la muerte de su propia hermana ? ¿ Qué problemas habían tenido ? "
Franchesa continuó hablando.
- Enfin, te dejo, tengo que trabajar, ya te llamaré- hizo una pausa y tosió- Adiós.
Colgó el teléfono y escuché el ruido de sus zapatos acercarse hacia la puerta. Ese fue uno de los momentos en los que no sabes que hacer y actúas con lo primero que se te venga a la cabeza. Por eso yo, abrí la puerta de golpe y empecé a gritarle. Le dije cosas que nunca pensé que saldrían de mi boca, le dije todo lo que pensaba, le dije que cómo podía ser tan mala. Le pregunté por los problemas que había tenido. Porfin me desaogué con alguien... Paré de hablar y al mismo tiempo empecé a llorar. Tenía ganas de correr a cualquier parte menos delante de aquella bruja. Me miró y se rió.
- Relájate. Los problemas que yo haya tenido con tus padres no son de tu incumbencia...- dijo.
- ¿ Cómo que no ? ¡ SI SON MIS PADRES !- otra vez grité.
- Bueno. Yo odio a tus padres, los odié y los odiaré siempre. Y no, no me importa que hayan muerto. A mi no me importa nada. Cuando tu madre y yo eramos pequeñas, ella siempre fue la guapa, la lista, la que sacaba mejores notas... siempre destacaba por encima de mi. De ahí viene el odio que le tengo. Por eso les pedí dinero prestado y no sé lo devolví. Já, una pena que nunca podré devolvérselo...
En ese momento, exploté. Grité. Ya no me acuerdo lo que le dije. Después, salí corriendo y cerré la puerta de mi habitación de un portazo. Me pasé horas en mi cama, pensando... la cabeza me daba vueltas. Las apariencias si engañaban... Franchesa aparentaba una mujer desagradable. Pero en realidad, ¡ era una bruja ! La odiaba. Tan solo había pasado unas semanas con ella y la odiaba. Seguramente tanto como ella a mi madre.
Quería olvidarme de todo lo ocurrido. Cogí mi Ipod y puse la canción de "Mi lamento" de Dani Martín. No entiendo porqué las personas, cuando están tristes, ponen canciones tristes para deprimirse aún más... Aquella canción me recordaba tanto a mis padres... canté por lo bajo.
- " me muero si no estás, y ya no estás..."
Me dormí.

Capitulo 3

Llegamos a Madrid ,por desgracia.
Me encontraba en frente de una enorme y vieja puerta de madera de una enorme y solitaria casa a las a fueras de Madrid, la casa de Franchesca.
Entré detrás de ella,la seguí por toda la casa hasta una pequeña habitación color crudo con una enorme cama ,un viejo armario de madera y una pequeña mesita de noche.
Esa iba a ser mi habitación, por lo menos ,mi habitación que iba a tener mientras estuviera allí. Los próximos días se me pasaron muy lentos… la vida allí era aburrida y monótona.  Mañana empezaba el insituto.
Tenía mucho sueño y nada de hambre ,así que me salté la cena y me fui a la cama. Aunque, por mucho sueño que tuviera, tardé mucho rato en dormir aquella noche, tenía miedo de lo que iba a pasar mañana ,que era el primer día en mi nueva vida, iría a mi nuevo instituto...Con el paso del tiempo, me acabé durmiendo.
Me desperté con un grito de mi tía, me levanté y me vestí, me tomé una manzana y me fui andando muy nerviosa hacia mi nuevo instituto.
Al llegar ,vi un montón de gente, todos en grupos diferentes y apartados, no me atreví a acercarme a ninguno. Aquel día, lo pasé totalmente en silencio. En el recreo me senté en el suelo y contemplé a mis compañeros de clase y a los de otros cursos; todos parecían tan felices… estoy segura de que la mayoría tendrían unos padres, una familia… y yo aquí sentada, sola en un colegio nuevo, huérfana… Estuve toda la mañana sin hablar con nadie, excepto cuando respondía las preguntas que hacía la profesora en clase. Me había ganado el primer día la fama de "la empollona sin vida social", pero lo que nadie sabía es que esta “empollona sin vida social” era en realidad una niña que era feliz y divertida hasta el día en que sus padres murieron en un accidente. Esa etiqueta me fue puesta por una chica súper guapa y popular, la "reina del instituto",y la persona que más llegué a odiar en mi vida, junto con Franchesca, claro.
Llegué a casa tras una larga mañana…mi tía estaba sentada en el salón tomando un té. Al parecer ya había comido.
-          ¿ Que tal tu primer día de clase ?- me preguntó con frialdad.
-          Bien…
-          Tu comida está en la mesa.
-          ¿ Qué hay ?
-          Puré.
-          Ah.
Comí el puré despacio, y sin darme cuenta tenía el plato vacío. Seguía con hambre…

Capítulo 2

De lo poco que me acuerdo de aquel horrible día, es que todo pasó demasiado deprisa. Iba en el coche con mis padres, y lo que no sabía es que nunca llegaríamos a Madrid… al menos, no los tres juntos. Estaba a punto de dormirme, y escuchaba a mi madre que decía “ vas demasiado deprisa, Juan”. Mi padre no le prestaba atención y me dio la sensación de que acelero más… no llegué a saber el motivo ni quiero saberlo, por el cual mi padre frenó en seco y fue cuando los dos salieron disparados hacia delante y yo pegué contra el asiento delantero.  Lo único que sé, es que desde aquel frenazo, nada ha vuelto a ser igual. El sol ya no brilla tanto para mi, todo ha perdido color desde que ellos murieron en aquel accidente. No sé si por suerte o por desgracia salí viva de aquel accidente con algunos huesos rotos… Yo tenía 10 años y ahora tengo 14. Cuatro largos años me han servido de ayuda para superar todo aquello,  y para madurar, y si algo he aprendido, es que hay que valorar lo que se tiene antes de que sea demasiado tarde…
Os contaré que pasó después del accidente.
Después de pasar un mes en el hospital, mi tía vino a verme. Era la primera vez que la veía y a primera vista me pareció una mujer muy desagradable. No me equivocaba. Se quedó observándome durante unos minutos hasta que al final me soltó sin más:
-          Vendrás a vivir con migo.
La idea no me gustó nada. Pero al fin y al cabo, era la única familia cercana que me quedaba. Mis abuelos habían muerto y yo no tenía más tíos. La miré por primera vez a los ojos y le dije:
-          Ah.
-          Cuando salgas del hospital iremos a Madrid. Allí vivo yo, tengo una casa en el campo en la que las dos trabajaremos para mantenerla.
La idea de trabajar no me gustaba nada. Continuó hablando.
-          Me llamo Franchesca y alomejor no te agrada la idea, pero soy tu tía y es lo que hay. Estamos a 25 de Agosto, esperemos que en una semana estemos ya en casa. El 15 de Septiembre empiezas el colegio, irás al Insituto Mayor de Madrid. No tienes elección.
Sin decir ni una palabra más, se fue.
Me quedé pensando dos horas, puede que tres. Lloré mucho. Lloré por muchas cosas. Lloré por mis padres, por mi situación y porque me daba miedo empezar una nueva vida. Lloré hasta que la enfermera entró por la puerta de mi habitación.
-          ¿ Estás mejor ?
-          Sí.
En realidad, no lo estaba. Me dolía todo todavía. Pero no estaba como para revisiones. Ya me da daba igual.
Me dejó una bandeja con comida. “ Que asco”, pensé. En la bandeja había un líquido con cosas flotando que intuí que era caldo. También había un trozo de tortilla frío. “Mmm, riquísimo… “. No me quedaba más remedio que comer. Sabía igual que olía. Fatal.
Las horas allí se pasaban lentas… y lo peor de todo, esque nadie venía a verme. Veía pasar por el pasillo a personas con ramos de flores, con globos y bombones… pero todo el mundo pasaba de largo, nadie entraba en mi puerta con una sonrisa para mi… Nadie se daba cuenta de lo mal que lo estaba pasando, de que mi vida en aquellos momentos era un asco y no tenía a nadie a quien contarle mis penas… Al menos, no en aquel momento.
Pasaban los días hasta que por fin, se abrió la puerta una mañana y la enfermera me comunicó que ya podía salir. No me alegre. Mi vida seguiría siendo igual de asquerosa dentro o fuera del hospital. Eso pensaba yo.
MI tía me esperaba en la puerta. Llevaba un atuendo muy soso. Falda negra, camisa negra y zapatos negros. La observé por primera vez detenidamente.. Debía rondar los 60. Las arrugas comenzaban a arrugar su rostro. Sus pequeños ojos azules me miraban detrás de sus gafas, y su enorme nariz se arrugó cuando me dijo “ Hola”.
-          Hola.
-          Iremos a tu casa a recoger tus cosas. Lleva sólo lo necesario.
Montamos en su antiguo coche. El hospital en el que estuve ingresaba estaba en León… el lugar de dónde yo era. Nos llevó media hora llegar a casa.
Nada más bajar del coche, un escalofrío me recorrió el cuerpo. La última vez que había estado allí, todo era normal… mis padres, yo… juntos.
Caminamos hasta la puerta y Franchesca la abrió y ésta, emitió un crujido al abrirse. Todo allí dentro me recordaba a mis padres, el olor, las fotos, las habitaciones… Subí a mi habitación y me senté en la cama un rato. Después, empecé a meter en una mochila mi ropa, muchos libros, mi ipod, una libreta, zapatos, mi colonia de Agatha Ruiz de la Prada… por último, cogí algo muy importante; una foto en la que salía con mis padres en Disney Land París. Lloré de nuevo. Entonces mi tía me gritó que teníamos que irnos.
El viaje se me hizo muy corto. Sería porque dormí casi todo el camino. Era mucho tiempo hasta Madrid. Por fin llegamos. Llegamos al lugar donde empezaría de nuevo, donde me esperarían cosas que nunca llegué a imaginar… donde conocería a alguien que se convertiría en mi mejor amigo… donde mi vida empezó a cobrar sentido de nuevo.

Capítulo 1

Las vistas desde Marte son espectaculares… esto es como un sueño hecho realidad. Toda mi vida he pensado “ como me gustaría estar ahí arriba”, y ahora, estoy aquí, pisando el suelo de Marte con mi mejor amigo, mirando las estrellas, algunas tan cerca que casi podría tocarlas… Nada es como parece; siempre he estudiado el espacio, lo he visto en fotografías, en los libros del instituto pero ahora, puedo afirmaros que el espacio es más impresionante aún de lo que parece… Todo es silencio, un silencio profundo que hace que te quedes embobada en la inmensidad de la nada, en el medio del espacio exterior… Pero lo mejor de todo, mucho mejor que todos los planetas juntos, que las estrellas, que el Sol, que las maravillas que hay por aquí, es estar con Martín, mi mejor amigo… Os preguntaréis que hago aquí, en Marte, os preguntaréis como puedo respirar en el espacio, os preguntaréis quien es Martín… voy a contaros como he llegado a este lugar, quién es Martín y todo esto…pero empecemos por el principio, quiero presentarme, me llamo Soraya y tengo 14 años. Ahora os contaré mi larga historia…