SOMOS TITA Y PAULA, Y ESTE ES UN LIBRO QUE HACEMOS PORQUE NOS ENCANTA ESCRIBIR. ¿ QUIERES SABER DE QUE TRATA? NO LO DUDES Y COMIENZA A LEER.

martes, 18 de octubre de 2011

Capítulo 14.

Me asomé a la ventana asustada. Miré al suelo y después hacia el cielo, y entonces, ví a Martín, volando con una elegancia que ni en las películas la había visto, con una naturaleza que... daban ganas de tirarte !. Se acercó hasta a mí. Yo estaba atónita. Era increíble. Toda mi vida había soñado con volar y ahora, mi amigo Martín volaba frente a mis ojos...
- ¿ Cómo lo haces ? - le pregunté.
- ¿ Cómo que cómo lo hago ? No sé. Simplemente, me dijeron que podía volar y, volé.
Debía ser algo que solo podían hacer personas como él...
- Te prometo que algún día, tu también volarás.- me dijo con una sonrisa.
Eso me emocionó.
Entró de nuevo en mi casa. De pronto, el sonido de la puerta principal me hizo volver a la realidad. "Mierda", pensé. Mi tía había llegado. empecé a ponerme nerviosa.
- ¿ Qué pasa ?- me preguntó Martín.
- Shhhh ! - le dije mientras le agarraba.
- Métete debajo de la cama y no hagas ningún ruído- le susurré.
- ¿ Quieres que me esconda ? No sería más fácil que desapareciera ?- me dijo.
- ¿ Cómo ? - le pregunté. No entendía lo que quería decirme.
Entonces así sin más, de repente, desapareció. Y escuché su voz que decía:
- Tranquila, estoy aquí. Puedo hacerme invisible. Te lo explicaré en otro momento.
Cada minuto que pasaba, me sorprendía más.
Se abrió la puerta de golpe, y el rostro enfadado de mi tía se frunció cuando empezó a gritarme:
- ¡ Se puede saber dónde estabas!?
No contesté. Permanecí en silencio. Se acercó a mi, y me pegó. Sí, me pegó. Comprimí las lágrimas, pero cuando salió dando un portazo, todas se derramaron sobre mi mejilla lentamente...
Entonces sentí la mano de Martín y, aunque no pudiera verle, imagine su sonrisa, la sonrisa de un amigo que es capaz de borrar cada lágrima.

Capítulo 13

Por si no fuera poco,no sólo sabía volar,su vida era impresionante, él decía que la mía si que lo era,porque yo podía nadar, teníamos muchos avances tecnológicos impresionantes.¿Por qué no podía ser yo una chica normal? Quiero decir como todas las de mi colegio. Yo era distinta,llegué al colegio y era la niña empollona,rara y con la que nadie quería estar; mi tía era una bruja y para un amigo que tengo,es de Marte... supongo que soy una rara, pero no me importa, así soy feliz, bueno, o por lo menos lo intentaba en aquellos momentos. Porque eso pensaba yo antes... ahora sí que estoy completamente feliz,en Marte, con Martín.
Exacto, en estos momentos estoy sentada en el suelo de un planeta del espacio, como ya sabéis, de Marte... Es por la noche y Martín, ya se ha ido a dormir. Ahora, ya me conocéis mejor, sabéis una parte de lo que he vivido... Pero aún faltan más cosas. Más detalles. Más días que compartí con Martín en la Tierra.

domingo, 16 de octubre de 2011

Capítulo 12.

Por primera vez, miré fijamente a los ojos de Martín. Eran hipnotizantes. Del color azul del mar en esos días de sol. Transimitían felicidad... Eran realmente preciosos.
Me sacó de esos pensamientos cuando me preguntó:
- ¿ Sabes volar ?
Aquella me pregunta hizo que me entrara la risa. Me di cuenta de que él no se reía, así que intente ponerme se´ria. Pero eso provocó que me riera más.
- ¡ Claro que no ! Es imposible- dije entre risas.
Aquello pareció molestarle.
- Yo sé volar.
¿ Iba en serio? Pero... ¿ cómo ? Era imposible... o eso pensaba yo.
¿ En serio ?- le pregunté.
- ¡ Claro ! Todos en Marte sabemos volar.
Eso quería decir, que había más como él. Había más niños, más niñas incluso... Y también adultos, ancianos. Puede que animales... Aquello era increíble. " Me encantaría ser como el", pensé.
- Quiero verte volar- le dije.
Entonces se levantó y antes de que me diera tiempo a reaccionar, abrió la ventana y se lanzó.

viernes, 14 de octubre de 2011

Capítulo 11

Vaya,acababa de conocer a un niño de Marte,y tenía la impresión de que acabaríamos siendo amigos,debéis de pensar que estoy loca ,no?pues bien,por muy raro que parezca todo esto es verdad,absolutamente todo,al principio,ni yo misma creía que lo que estaba pasando,estuviese ocurriendo de verdad,sentía como si estuviese en un sueño de esos raros que tengo,pero no,esta vez estaba totalmente despierta.
Aún si dar crédito a lo que estaba viendo ante mis ojos,empecé a hablar con el:
-Bien, y si eres de Marte,entonces¿,qué haces en la Tierra?
-Me quedé sin combustible en mi nave mientras navegaba por el espacio,y tuve que parar en el planeta más cercano,ni siquiera sé dónde estoy.
-Pues estás en la Tierra,amigo,aquí nadie cree en la gente como tú,así que no digas que eres de Marte,o se reirán de ti y pensarán que estás loco.
-¿Y que haré mientras tanto?¿dónde viviré?¿a dónde iré?
Me quedé unos minutos pensando,sabía que lo correcto era invitarle a casa de mi tía,pero conociéndola,no sería una buena idea,pero pobre,no tenía qué hacer ni dónde ir... finalmente respondí:
-Puedes venir a vivir conmigo,aunque mi tía,que es con la que vivo,no debe verte,si no,mal asunto para los dos,tendré que esconderte,y no va a ser fácil.
Pronto se dibujó una sonrisa en su cara,que me contagió,aquello iba a ser el principio de una bonita amistad.
Llegamos a mi casa,mi tía no estaba en ella,subimos las escaleras y nos encerramos en mi cuarto.
.¿Quiénes son los que están contigo en esta foto?parecéis muy felices.
-Son mis padres,antes de morir hace unos meses,sí,con ellos,yo siempre estaba feliz,ojalá siguieran aquí.
No pude evitar el que se me cayeran un par de tristes lagrimitas,el,al verme,no dijo nada,simplemente me abrazó,y,aunque no le conocía casi nada,eso significó mucho para mí.

lunes, 10 de octubre de 2011

Capítulo 10

Se quedó mirándome durante unos segundos. Finalmente, una aguda y tímida voz salió de su boca, diciéndome "hola". Ese fue uno de esos momentos en los que no te salen las palabras porque no sabes qué decir... pero yo quería conocerle, sentía una gran curiosidad por saber quién era aquel niño que estaba solo en aquel bosque desconocido... así que empecé a hablarle.
- ¿ Cómo te llamas ?
- Me llamo Martín- me miraba fijamente a los ojos.
- Yo me llamo Soraya – respondí.
- ¿ Que haces aquí?- me preguntó.
- Pues… me escapé de casa y ahora… estoy perdida.
- Yo también estoy perdido.
- ¿ De dónde eres?- le pregunté.
- Yo…
Noté algo extraño en sus ojos. Noté que no quería responderme a esa pregunta. Yo siempre sabía lo que la gente me quería decir, tan solo con una mirada.
Todo aquello era curioso. Estar en un bosque, con un niño que acababa de conocer y sin embargo… había algo especial en él que hacía que me cayera bien. Le sonreí. Y él me sonrió a mí. Entonces en aquel momento supe que era el comienzo de una gran amistad…
-         ¿ De dónde eres?- insistí.
-         Soy de Marte.
Lo dijo como si fuera lo más normal del mundo. Empecé a reírme. Pensé que se estaba burlando de mí.
-         Ya… y yo soy de la Luna, ja, ja, ja.
-         ¿ Ah sí? Nunca te había visto allí- pareció como si lo dijera muy en serio.
-         ¿ Estás de broma?- aquello era absurdo.
-         No.
-         Pero… ¿cómo vas a ser de Marte? ¿Estás loco? ¿ O es una broma?
-         Ven con migo.
Le seguí. Caminamos durante cinco minutos y al final se paró.
Enfrente de nosotros había algo que fue lo que hizo que le creyera.
Había una nave espacial. Era enorme. Era redonda y tenía cuatro patas que la sostenían. Tenía cuatro ventanas y una gran puerta llena de luces. Era de color metalizado. Era realmente impresionante.

martes, 4 de octubre de 2011

Capítulo 9.

Me desperté de golpe. Miré el reloj y eran las ocho de la mañana. Me levanté dispuesta a enfrentarme a cualquier cosa que se me pusiera por delante. Lo tenía muy claro. No iba a ir al colegio. Cogí la mochila pero enved de meter las cosas de clase... metí unas cuantas piezas de ropa, mi ipod, dinero y una botella de agua. Me vestí con lo primero que encontré. Salí de habitación e intenté no hacer ruído al bajar las escaleras... pero un escalón me traicionó y crujió. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Me quedé quieta pero al ver que nada sucedía, y que mi tía seguía durmiendo, continué bajando. Llegué a la puerta y la abrí con decisíón. Solo había salido de mi casa y sentía como si estuviera perdida y sola en el mundo. Empecé a caminar sin rumbo... Me metí por calles estrañas, caminé, corrí, descansé y finalmente me senté en el bordillo de la acera de una pequeña calle con casas iguales. Me tumbé hacia atrás. Miré al cielo un buen rato hasta que algo llamó mi atención. Algo estaba callendo en picado desde el cielo... ¡ parecía un meteorito ! Calló al fin en un bosque que se veía a lo lejos, emitiendo un ruido ensordecedor. Me quedé atónita. Me levanté y anduve. Después de unos largos minutos me encontraba en la entrada de un enorme bosque. Tenía tanta curiosidad por saber que era lo que había caído que no tenía miedo, así que me adentré entre los árboles. Todo parecía ser igual. Caminé durante mucho tiempo pero nada encontraba. Tenía mucha haambre y allí, había tanto silencio que solamente escuchaba el ruido de mis tripas... Me senté bajo un árbol, a la sombra. Estaba perdida y aquello no me gustaba nada. Intenté verle el lado bueno pero no lo encontré. Saqué mi botella de agua y bebí un poco, luego, la guardé y miré el reloj. Eran las 2 del mediodía. Intenté dormir. Estaba apunto de cerrar los ojos cuando escuché un ruido. Era como alguien caminando. Me asusté. Abrí los ojos y me incorporé. No había nadie. Al menos no delante de mí. Miré hacia atrás. Había un niño. Me miraba fijamente... era muy extraño. Llevaba un mono plateado que le cubría la mayor parte del cuerpo. Su pelo rubio se movía con el viento y sus ojos azules llamaban la atención. Era muy bajito. Los segundos que estuvimos mirándonos se me hicieron eternos... pero porfin me armé de valor y conseguí decirle:
- Hola.
Tiempo más tarde me daría cuenta de que aquel "Hola" cambió mi vida por completo.

lunes, 3 de octubre de 2011

Capítulo 8

Volvía para casa, por el camino me puse a pensar en todo , en mi nueva vida, y después de esta charla estaba más motivada que nunca… Pero  pronto aquella idea volvió a salir de mi cabeza...
Al llegar a casa, mi tía estaba en el salón. Tenía las piernas cruzadas y comía lentamente una manzana. Estaba sentada en el sofá, esperándome. Parecía enfadada. Sin pedirme explicación ninguna por haber llegado tarde, empezó a reñirme muchísimo y a insultarme, después de eso ,me castigó ,ni siquiera dejó que me defendiera. Tendría que pasar todo un mes sin Internet.
Y eso no fue lo peor. Cuando subí a mi cuarto miré el móvil,y me encontré con un mensaje amenazador  diciendo que mañana sería el hazmereír de todo el colegio. No ponía quién me había mandado el mensaje, pero en este momento me vino un nombre a la mente;Linda .Sería guapa, lista y muy popular ,pero era muy mezquina y retorcida, seguro que sus amigas estaban con ella por miedo a que se  volviese contra ellas. En fin, yo no quería ser humillada una vez más, no quería ir al colegio mañana, bueno, ni mañana ni nunca, el caso era como escabullirme...
No sólo quería escabullirme del instituto, sinó que de todo, de mi nueva vida. Huir  de ella, empezar otra y que en ella hubiera alguien que me quisiera.
Fui al baño y me miré en el espejo. Miré mi imagen y me di cuenta de que no era la misma. Vale, seguía siendo aquella niña pelirroja, de ojos negros y con pecas, pero había algo en mi que había cambiado. No sabría explicar con exactitud lo que pero, ya no sonreía como antes. Ya no se notaba la felicidad en mis ojos. Me quedé un buen rato mirándome hasta que me sonó el móvil. Mi mejor amiga de León me estaba llamando. Entre todo lo que había pasado se me había olvidado hablar con mis amigas… No dudé en cogerle.
-         Soraya ¡ - su voz transmitía preocupación.
-         Hola Ariadna. Siento no haberte llamado…
-         No sientas nada tía ¡ La que lo siente soy yo… siento todo lo que ha pasado. Me tienes aquí para todo. ¿ Dónde estás ?
-         Estoy en Madrid, viviendo con mi tía.
-         Ah. Pues aquí te echamos mucho de menos. Espero que vengas algún día.
-         Si… - eso sería imposible. Mi tía no me dejaría, pero no quería decirle que probablemente no nos viéramos más.
-         Bueno, ¿ y que me cuentas ? ¿ Que tal tu nuevo colegio? – me preguntó.
-         Muy bien, estoy muy contenta.
-         Me alegro mucho Soraya. Tengo que irme, mi madre me llama. Ya hablaremos ¡ Adiós!.
-         Adiós Ari.
La confianza se había acabado. Noté que ella sentía pena por mi y eso es un problema en una amistad. No me sentía cómoda hablando con ella pues yo sabía que ella me veía como una víctima y aunque, lo fuera, no me gustaba…
Regresé a mi habitación. Tenía sueño. No preparé la mochila porque tenía claro que al día siguiente no iría al colegio… Me dormí. Me esperaban muchas cosas.