Volvía para casa, por el camino me puse a pensar en todo , en mi nueva vida, y después de esta charla estaba más motivada que nunca… Pero pronto aquella idea volvió a salir de mi cabeza...
Al llegar a casa, mi tía estaba en el salón. Tenía las piernas cruzadas y comía lentamente una manzana. Estaba sentada en el sofá, esperándome. Parecía enfadada. Sin pedirme explicación ninguna por haber llegado tarde, empezó a reñirme muchísimo y a insultarme, después de eso ,me castigó ,ni siquiera dejó que me defendiera. Tendría que pasar todo un mes sin Internet.
Y eso no fue lo peor. Cuando subí a mi cuarto miré el móvil,y me encontré con un mensaje amenazador diciendo que mañana sería el hazmereír de todo el colegio. No ponía quién me había mandado el mensaje, pero en este momento me vino un nombre a la mente;Linda .Sería guapa, lista y muy popular ,pero era muy mezquina y retorcida, seguro que sus amigas estaban con ella por miedo a que se volviese contra ellas. En fin, yo no quería ser humillada una vez más, no quería ir al colegio mañana, bueno, ni mañana ni nunca, el caso era como escabullirme...
No sólo quería escabullirme del instituto, sinó que de todo, de mi nueva vida. Huir de ella, empezar otra y que en ella hubiera alguien que me quisiera.
Fui al baño y me miré en el espejo. Miré mi imagen y me di cuenta de que no era la misma. Vale, seguía siendo aquella niña pelirroja, de ojos negros y con pecas, pero había algo en mi que había cambiado. No sabría explicar con exactitud lo que pero, ya no sonreía como antes. Ya no se notaba la felicidad en mis ojos. Me quedé un buen rato mirándome hasta que me sonó el móvil. Mi mejor amiga de León me estaba llamando. Entre todo lo que había pasado se me había olvidado hablar con mis amigas… No dudé en cogerle.
Regresé a mi habitación. Tenía sueño. No preparé la mochila porque tenía claro que al día siguiente no iría al colegio… Me dormí. Me esperaban muchas cosas.
Al llegar a casa, mi tía estaba en el salón. Tenía las piernas cruzadas y comía lentamente una manzana. Estaba sentada en el sofá, esperándome. Parecía enfadada. Sin pedirme explicación ninguna por haber llegado tarde, empezó a reñirme muchísimo y a insultarme, después de eso ,me castigó ,ni siquiera dejó que me defendiera. Tendría que pasar todo un mes sin Internet.
Y eso no fue lo peor. Cuando subí a mi cuarto miré el móvil,y me encontré con un mensaje amenazador diciendo que mañana sería el hazmereír de todo el colegio. No ponía quién me había mandado el mensaje, pero en este momento me vino un nombre a la mente;Linda .Sería guapa, lista y muy popular ,pero era muy mezquina y retorcida, seguro que sus amigas estaban con ella por miedo a que se volviese contra ellas. En fin, yo no quería ser humillada una vez más, no quería ir al colegio mañana, bueno, ni mañana ni nunca, el caso era como escabullirme...
No sólo quería escabullirme del instituto, sinó que de todo, de mi nueva vida. Huir de ella, empezar otra y que en ella hubiera alguien que me quisiera.
Fui al baño y me miré en el espejo. Miré mi imagen y me di cuenta de que no era la misma. Vale, seguía siendo aquella niña pelirroja, de ojos negros y con pecas, pero había algo en mi que había cambiado. No sabría explicar con exactitud lo que pero, ya no sonreía como antes. Ya no se notaba la felicidad en mis ojos. Me quedé un buen rato mirándome hasta que me sonó el móvil. Mi mejor amiga de León me estaba llamando. Entre todo lo que había pasado se me había olvidado hablar con mis amigas… No dudé en cogerle.
- Soraya ¡ - su voz transmitía preocupación.
- Hola Ariadna. Siento no haberte llamado…
- No sientas nada tía ¡ La que lo siente soy yo… siento todo lo que ha pasado. Me tienes aquí para todo. ¿ Dónde estás ?
- Estoy en Madrid, viviendo con mi tía.
- Ah. Pues aquí te echamos mucho de menos. Espero que vengas algún día.
- Si… - eso sería imposible. Mi tía no me dejaría, pero no quería decirle que probablemente no nos viéramos más.
- Bueno, ¿ y que me cuentas ? ¿ Que tal tu nuevo colegio? – me preguntó.
- Muy bien, estoy muy contenta.
- Me alegro mucho Soraya. Tengo que irme, mi madre me llama. Ya hablaremos ¡ Adiós!.
- Adiós Ari.
La confianza se había acabado. Noté que ella sentía pena por mi y eso es un problema en una amistad. No me sentía cómoda hablando con ella pues yo sabía que ella me veía como una víctima y aunque, lo fuera, no me gustaba…Regresé a mi habitación. Tenía sueño. No preparé la mochila porque tenía claro que al día siguiente no iría al colegio… Me dormí. Me esperaban muchas cosas.
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