Me desperté de golpe. Miré el reloj y eran las ocho de la mañana. Me levanté dispuesta a enfrentarme a cualquier cosa que se me pusiera por delante. Lo tenía muy claro. No iba a ir al colegio. Cogí la mochila pero enved de meter las cosas de clase... metí unas cuantas piezas de ropa, mi ipod, dinero y una botella de agua. Me vestí con lo primero que encontré. Salí de habitación e intenté no hacer ruído al bajar las escaleras... pero un escalón me traicionó y crujió. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Me quedé quieta pero al ver que nada sucedía, y que mi tía seguía durmiendo, continué bajando. Llegué a la puerta y la abrí con decisíón. Solo había salido de mi casa y sentía como si estuviera perdida y sola en el mundo. Empecé a caminar sin rumbo... Me metí por calles estrañas, caminé, corrí, descansé y finalmente me senté en el bordillo de la acera de una pequeña calle con casas iguales. Me tumbé hacia atrás. Miré al cielo un buen rato hasta que algo llamó mi atención. Algo estaba callendo en picado desde el cielo... ¡ parecía un meteorito ! Calló al fin en un bosque que se veía a lo lejos, emitiendo un ruido ensordecedor. Me quedé atónita. Me levanté y anduve. Después de unos largos minutos me encontraba en la entrada de un enorme bosque. Tenía tanta curiosidad por saber que era lo que había caído que no tenía miedo, así que me adentré entre los árboles. Todo parecía ser igual. Caminé durante mucho tiempo pero nada encontraba. Tenía mucha haambre y allí, había tanto silencio que solamente escuchaba el ruido de mis tripas... Me senté bajo un árbol, a la sombra. Estaba perdida y aquello no me gustaba nada. Intenté verle el lado bueno pero no lo encontré. Saqué mi botella de agua y bebí un poco, luego, la guardé y miré el reloj. Eran las 2 del mediodía. Intenté dormir. Estaba apunto de cerrar los ojos cuando escuché un ruido. Era como alguien caminando. Me asusté. Abrí los ojos y me incorporé. No había nadie. Al menos no delante de mí. Miré hacia atrás. Había un niño. Me miraba fijamente... era muy extraño. Llevaba un mono plateado que le cubría la mayor parte del cuerpo. Su pelo rubio se movía con el viento y sus ojos azules llamaban la atención. Era muy bajito. Los segundos que estuvimos mirándonos se me hicieron eternos... pero porfin me armé de valor y conseguí decirle:
- Hola.
Tiempo más tarde me daría cuenta de que aquel "Hola" cambió mi vida por completo.
- Hola.
Tiempo más tarde me daría cuenta de que aquel "Hola" cambió mi vida por completo.
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