Fui a mi habitación.
Me senté en la mesa y saqué mi nueva agenda. Debía hacer una redacción de Inglés para mañana, como no tenía nada mejor que hacer, me puse manos a la obra. Me llevó unos 20 minutos y al fin acabé. Me sentí satisfecha, así que la cogí y bajé las escaleras a toda pastilla para enseñársela a mi tía Franchesca. La escuché hablar por teléfono. Estaba en la cocina con la puerta arrimada, por lo que no pude contener las ganas de escuchar sin que me viese.
- Yo no estoy afectada por su muerte. Ya sabes que me llevaba mal con ellos por todos los problemas que tuvimos... Yo siempre odié a mi hermana, me es indiferente que esté, como que no esté. Y por no hablar de su marido Juan, que insportable era, siempre gruñendo. Les está bien a los dos...
Aquellas palabras me dejaron atónita. "¿ Como puede tener una persona una mente tan fría ? ¿ Como no puede afectarle a una persona la muerte de su propia hermana ? ¿ Qué problemas habían tenido ? "
Franchesa continuó hablando.
- Enfin, te dejo, tengo que trabajar, ya te llamaré- hizo una pausa y tosió- Adiós.
Colgó el teléfono y escuché el ruido de sus zapatos acercarse hacia la puerta. Ese fue uno de los momentos en los que no sabes que hacer y actúas con lo primero que se te venga a la cabeza. Por eso yo, abrí la puerta de golpe y empecé a gritarle. Le dije cosas que nunca pensé que saldrían de mi boca, le dije todo lo que pensaba, le dije que cómo podía ser tan mala. Le pregunté por los problemas que había tenido. Porfin me desaogué con alguien... Paré de hablar y al mismo tiempo empecé a llorar. Tenía ganas de correr a cualquier parte menos delante de aquella bruja. Me miró y se rió.
- Relájate. Los problemas que yo haya tenido con tus padres no son de tu incumbencia...- dijo.
- ¿ Cómo que no ? ¡ SI SON MIS PADRES !- otra vez grité.
- Bueno. Yo odio a tus padres, los odié y los odiaré siempre. Y no, no me importa que hayan muerto. A mi no me importa nada. Cuando tu madre y yo eramos pequeñas, ella siempre fue la guapa, la lista, la que sacaba mejores notas... siempre destacaba por encima de mi. De ahí viene el odio que le tengo. Por eso les pedí dinero prestado y no sé lo devolví. Já, una pena que nunca podré devolvérselo...
En ese momento, exploté. Grité. Ya no me acuerdo lo que le dije. Después, salí corriendo y cerré la puerta de mi habitación de un portazo. Me pasé horas en mi cama, pensando... la cabeza me daba vueltas. Las apariencias si engañaban... Franchesa aparentaba una mujer desagradable. Pero en realidad, ¡ era una bruja ! La odiaba. Tan solo había pasado unas semanas con ella y la odiaba. Seguramente tanto como ella a mi madre.
Quería olvidarme de todo lo ocurrido. Cogí mi Ipod y puse la canción de "Mi lamento" de Dani Martín. No entiendo porqué las personas, cuando están tristes, ponen canciones tristes para deprimirse aún más... Aquella canción me recordaba tanto a mis padres... canté por lo bajo.
- " me muero si no estás, y ya no estás..."
Me dormí.
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